SAAC

10.07.2026

Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación

Los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación son, ante todo, una herramienta. Son la forma mediante la que algunas personas consiguen acceder a algo que antes no tenían a su alcance: la posibilidad de comunicarse.

Si lo pensamos, a nadie se le ocurriría negar unas gafas a una persona con miopía. Del mismo modo, cuando una persona necesita un sistema de comunicación y no encuentra los apoyos necesarios para acceder a él, su capacidad para expresarse queda limitada.

La comunicación es un derecho fundamental del ser humano. Somos seres sociales y necesitamos a los demás para sobrevivir. Nadie vive en un mundo aislado. Nadie. Todos compartimos un mundo común y tenemos la obligación moral de hacer cada vez más pequeñas las barreras que nos separan a unos de otros.

Un sistema aumentativo o alternativo de comunicación es un puente. Es una herramienta que puede mejorar la calidad de vida de las personas que tenemos a nuestro lado. Es la manera de permitir que los pensamientos, las ideas y las necesidades salgan, aunque no exista la voz.

Porque la comunicación tiene muchas vías.

Cuando estamos ante un niño, una niña o una persona que no consigue comunicarse eficazmente mediante el lenguaje oral, nuestro deber es encontrar la llave que permita que la comunicación fluya.

No existe un único sistema de comunicación, ni uno correcto frente a otro incorrecto. Un sistema es adecuado cuando funciona para esa persona, para esa familia y en ese momento.

Antes de elegir una herramienta, debemos observar

Como profesionales, antes de insistir en un sistema de comunicación u otro, debemos escuchar, detenernos y observar. Y hay muchas cosas que necesitamos observar.

¿Quién es la persona que va a utilizarlo?
¿Cuáles son sus capacidades y sus fortalezas?
¿Qué objetivos podrá alcanzar a corto y medio plazo?
¿Qué necesita comunicar en su vida cotidiana?

Pero también debemos observar y comprender su entorno. No con ánimo de juzgar, sino con el objetivo de proponer una herramienta que pueda integrarse realmente en su vida y no termine convirtiéndose en un intento fallido.

Nada desalienta más a una familia que poner toda su ilusión y su esfuerzo en una herramienta que después no consigue utilizar en el día a día.

Por eso debemos preguntarnos:

¿Cómo es su familia?
¿Cuáles son sus puntos fuertes?
¿Cómo está viviendo este proceso?
¿Qué dudas, temores o expectativas tiene?
Y, sobre todo, ¿qué está funcionando hasta ahora?

Porque, si algo funciona, no tenemos por qué eliminarlo. Podemos pulirlo, ampliarlo y potenciarlo.

No debemos olvidar que nuestro objetivo no es implantar un SAAC. Nuestro objetivo es lograr que exista comunicación. El sistema es únicamente la herramienta que utilizamos para conseguirlo.

¿Cuándo debemos comenzar?

Una pregunta que muchas familias nos hacen cuando se enfrentan a una forma diferente de comunicarse con sus hijos es: «¿Cuándo debemos empezar? ¿Por qué no esperar?».

Es una pregunta natural. Supone un reto y, en ocasiones, puede resultar doloroso enfrentarse a la realidad de tener que aprender una forma distinta de comunicarse con un hijo. Es un escalón más, y es comprensible que exista un rechazo o un temor inicial hacia algo que después puede aportar enormes beneficios.

Por eso debemos explicarlo bien.

Las familias necesitan reconocer todos aquellos momentos en los que su hijo o hija tiene algo que decir, tiene mucho más que comunicar y, sin embargo, no dispone de la herramienta necesaria para hacerlo.

También debemos aprender a observar que, en muchas ocasiones, la frustración o la inhibición de un niño no responden únicamente a un problema de conducta. Pueden ser la consecuencia de un fracaso comunicativo al que sí podemos ofrecer una respuesta.

Es entonces cuando la pregunta «¿cuándo?» encuentra una respuesta sencilla:

Cuando existe una necesidad comunicativa a la que el lenguaje oral no alcanza.

¿Hasta cuándo tendrá que utilizarlo?

Otra pregunta muy habitual es: «¿Hasta cuándo?».

Cuando una familia expresa dudas acerca de si el SAAC hará que no aparezca el lenguaje verbal, en realidad está preguntando:

«¿Será para siempre?»
«¿Será algo transitorio?»
«¿Puedes decirme qué va a suceder?»

No es una pregunta menor. Es una pregunta clave, porque la forma en la que la respondamos puede favorecer que el sistema se incorpore a la vida diaria o provocar que termine guardado en un cajón.

Debemos empezar por dejar claro que un SAAC puede ser aumentativo o alternativo. Puede complementar el lenguaje oral o convertirse en la principal vía de comunicación de una persona.

Un sistema de comunicación no frena la aparición del lenguaje oral. Al utilizar un pictograma, una fotografía o un dibujo, lo acompañamos de la palabra hablada y vamos construyendo la unión entre significante y significado.

Cuando utilizamos gestos como sistema aumentativo de comunicación —por ejemplo, mediante un sistema bimodal con estructura Schaeffer— también acompañamos el gesto con la palabra oral. Además, el gesto se realiza tantas veces como sílabas tiene la palabra, favoreciendo la construcción de la conciencia fonológica.

Por tanto, el uso de un sistema aumentativo puede seguir colocando peldaños hacia el desarrollo del lenguaje oral.

Pero su valor no depende de que finalmente aparezca el habla. Su valor está en permitir que la persona pueda comunicarse desde ahora.

También debemos explicar que, cuando el lenguaje oral resulta accesible y comprensible, suele ser una vía rápida y disponible. Cuando existe habla, podemos comunicarnos aunque esté oscuro, aunque la tableta se haya quedado sin batería o aunque el llavero de comunicación no esté presente.

Sin embargo, no podemos dejar a una persona sin una forma eficaz de comunicarse mientras esperamos a que el lenguaje oral aparezca o se desarrolle.

Esperar tiene un riesgo importante: que, ante el fracaso continuado, el niño o la niña termine perdiendo la intención de comunicarse.

Porque la indefensión también se aprende.

Comunicarse es mucho más que pedir

Otra pregunta frecuente es: «¿Para qué necesita un sistema? Mi hijo ya me pide las cosas y yo sé lo que quiere».

Pero comunicarse es mucho más que pedir.

Comunicarse es elegir.
Es preguntar.
Es rechazar.
Es expresar una emoción o una inquietud.
Es contar algo que ha ocurrido.
Es jugar con los compañeros.
Es compartir una idea.
Es participar.

He visto a un niño con autismo utilizar un comunicador robusto para jugar con un compañero durante una actividad de juego simbólico. Le he visto preguntarle si quería que el personaje tuviera el pelo verde o morado.

Y, sobre todo, le he visto ser uno más dentro del juego y disfrutar de algo en lo que antes no podía participar.

Eso es mucho más que pedir.

Nada de esto ocurre de la noche a la mañana. No consiste en colocar una tableta delante del niño y esperar que sepa utilizarla.

Consiste en ajustar la herramienta a sus capacidades y necesidades. En asegurarnos de que tenga disponible el vocabulario que necesita. En estar presentes cuando aparecen oportunidades reales de comunicación y facilitarle el acceso a su sistema. En enseñarle a utilizarlo en el momento preciso y garantizar que esté disponible durante todos los momentos de su vida cotidiana.

Porque un SAAC no es una actividad ni una tarea terapéutica.

Es una voz. Y una voz solo puede utilizarse cuando está al alcance de la persona.


¿Quieres saber más acerca de Sistemas Aumentativos Alternativos de Comunicación? 

Durante la puesta en marcha de Diotima, ofrecemos hasta dos charlas gratuitas por centro educativo o asociación. Las siguientes formaciones podrán contratarse de manera independiente y adaptarse a las necesidades de cada entidad. 

En el caso de los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación, ofrecemos dos charlas diferenciadas: una dirigida a familias y otra orientada a profesionales y centros educativos. 


Charla para familias

¿Mi hijo necesita un SAAC?: comprender, empezar y acompañar

1. La comunicación es mucho más que hablar
Qué significa comunicarse y por qué pedir no es la única función importante.

2. Qué son los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación
Gestos, fotografías, pictogramas, tableros, cuadernos y comunicadores electrónicos.

3. Cuándo puede necesitarlo un niño o una niña
Señales que indican que el lenguaje oral no está siendo suficiente para expresar todo lo que necesita.

4. Miedos y dudas frecuentes
¿Dejará de hablar?
¿Será para siempre?
¿Es demasiado pequeño?
¿Y si no lo utiliza al principio?

5. Cómo elegir el sistema más adecuado
Partir de la persona, sus capacidades, sus rutinas y las posibilidades reales de la familia.

6. Cómo empezar a utilizarlo en casa
Modelar sin exigir, comenzar por situaciones significativas y aprovechar oportunidades naturales.

7. Comunicarse es mucho más que pedir
Elegir, rechazar, preguntar, contar, protestar, jugar, expresar emociones y compartir ideas.

8. El SAAC en las rutinas cotidianas
Comidas, juego, baño, parque, desplazamientos, cuentos y vida familiar.

9. Errores frecuentes que podemos evitar
Guardar el sistema, utilizarlo solo durante las terapias, hacer preguntas constantemente o esperar que el niño lo use sin haber visto antes cómo funciona.

10. Espacio para preguntas y casos concretos

Charla para centros educativos y profesionales

SAAC en contextos reales: acceso, modelado y participación

1. La comunicación como derecho y como condición para participar
No basta con que el alumno pueda pedir; debe poder aprender, relacionarse y tomar decisiones.

2. Qué entendemos por SAAC
Sistemas aumentativos y alternativos, con y sin ayuda, y diferentes formas de acceso.

3. Evaluación centrada en la persona y en el contexto
Capacidades, necesidades comunicativas, acceso motor y sensorial, interlocutores y entornos.

4. Selección del sistema
Por qué no existe una única herramienta válida y cómo evitar elegirla solo por diagnóstico o edad.

5. Vocabulario núcleo y vocabulario específico
Qué necesita el alumno para comunicarse en clase, patio, comedor, baño, salidas y actividades especiales.

6. Modelado del lenguaje asistido
Cómo enseñar el uso del sistema sin convertir cada interacción en una prueba.

7. Disponibilidad constante
El comunicador como voz: acceso durante toda la jornada, no solo en el aula de apoyo.

8. Participación real en el aula
Asamblea, explicación de contenidos, trabajo cooperativo, juego, evaluación y relaciones con compañeros.

9. Adaptación de materiales y entornos
Paneles, agendas, secuencias, tableros específicos, apoyos de anticipación y materiales curriculares.

10. Comunicación bimodal y estructura Schaeffer
Uso de la palabra oral junto al gesto y criterios para su aplicación cuando sea el sistema seleccionado.

11. Coordinación con la familia y otros profesionales
Objetivos compartidos, continuidad entre contextos y acuerdos concretos de uso.

12. Errores frecuentes en la implementación
Usarlo solo para pedir, retirar el dispositivo, limitar vocabulario, exigir antes de modelar o dejar toda la responsabilidad al especialista.

13. Análisis de casos prácticos y propuestas de mejora


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